Por la cercanía de nuestro domicilio, el barrio de St. Pauli, es el que mejor hemos conocido. Es la parte de la ciudad más frecuentada por los artistas, la gente bohemia, con mucha vida nocturna, en especial, la calle Reeperbahn, que se ilumina de tal forma por la noche, que parece Las Vegas en pequeño. En fin, muchos teatros, clubes, sex shops...mucho vicio.
En este barrio se encuentra la plaza de los Beatles, como homenaje a la época en la que ellos estuvieron actuando por aquí, cuando eran unos desconocidos.
Tambien hemos conocido el Hafen o puerto, con su Fischmarkt, donde todos los domingos de 4 a 10h, se vende y se subasta pescado, frutas, etc.
Hoy por primera vez hemos subido en Metro, una línea circular que lleva al centro. Otra novedad ha sido realizar nuestro primer cambio de moneda, de euros a coronas danesas. Parece que salimos ganando, porque nos han dado más coronas que euros, pero...ya contaremos cuánto vale un peine.
Ayer nos fuimos a merendar con las chotas a un precioso parque al norte de la ciudad, el Jardín Botánico del Alster. Nos tumbamos en la hierba a verlas caer. Parecía que viviésemos aquí.
Hemos conocido a Pepe, un español de Santander, que lleva 40 años por estos lares y que tiene una casa en Calpe. Jubilado, sigue viviendo aquí y está muy contento con el modo de vida alemán...
Hoy hemos visitado el Instituto Cervantes. Se encuentra en el centro, en un edificio peculiar llamado Chilehaus. Debe su nombre al empresario que lo promovió en los años 20 y que hizo su fortuna en Chile. Aquí pudimos hablar un buen rato en español, que se agradece. Tiene una gran biblioteca con un buen repertorio de libros en español en español. En general comprobamos cómo funciona y que el Español es un idioma en alza. Luego hemos comido un bol de lentejas con chili de rechupete.