Nos dirigimos a Bayreuth, por carreteras secundarias que conducen a pueblos y a aldeas. Observamos carteles de propaganda política desde hace varios días. Y es que pronto habrá elecciones nacionales. El paso por estos lugares recuerdan a nuestra Galicia rural. La sorpresa fue que Bayreuth es más importante que Hof, unversitaria, cultural y con un centro muy interesante. Por cierto, la ciudad de Wagner.
De Bayreuth fuimos a Pegnitz, por la pista ciclable que lleva su mismo nombre. Una delicia ir lejos de la carretera, con tranquilidad y silencio, solo el sonido de nuestras ruedas al roce con el asfalto. Pegnitz es un pueblo coqueto, tranquilo, con río. Fue nuestra parada obligada para cambiar la llanta de la rueda de atrás de la bici de Fini, y se nos echó la tarde encima. No obstante tuvimos una buena acogida Jacariana.
De Pegnitz, a Betzenstein y Grafenberg, dos pueblos en el camino con entrada de puerta amurallada y fachadas pintadas con motivos varios. Muy coquetos. Seguimos ahora la ruta Casanova, que nos llevará a Nürnberg.
Fue en esta zona que atravesamos una frontera "antigua", ni más ni menos que de 1989. Era la separación entre las dos Alemanias, ahora simplemente entre las regiones de Sajonia y Bayern. Seguro que recordareis la fecha del cartel.
Poco a poco nos acercamos a Nürnberg. El acceso a la ciudad no fue excelente. Se mezclaron sensaciones personales y la dificultad de la ruta nos hizo compartir el carril con los coches. La tarde de lluvia no acompañó, pero tras el día de descanso que le dedicamos, entendimos a la joya de la corona de esta zona. Aquí tuvimos acogida jacariana de una peregrina habitual, Camilla. Compartimos cena con Cora también, su hija de 16 años, que ha aprendido mucho de hospitalidad trabajando en albergues del camino.
De Nürnberg nos dirigimos a Gunzenhausen, aoejándonos en una de sus pedanías, Aha, en una private zimmer (... habitación).
Definitivamente, el otoño ya ha llegado por aquí..... las hojas caen, llueve día si y otro también y la temperatura máxima está entre 10 y 15 grados. Hemos estado un par de días titubeando, pero ahora ya hemos sacado todo el arsenal de ropa de abrigo, malla y mallot largos.
Muchos pueblos de esta región de Bayern, tienen restos de muralla y se accede a ellos por puertas de lo que fue la antigua ciudad medieval. Tal es el caso de Nördlingen, cuya muralla es circular, desde el aire parece una plaza de toros. Es esta ciudad el centro neurálgico de un Parque Nacional con motivo geológico. Y es que los alemanes tienen uno de los más claros cráteres meteoríticos del mundo, el cráter de Ries. La edad es de 15 millones de años y el diámetro de unos 25 Km. Por supuesto, han aprovechado para hacer una ruta en bici dentro de él.
A lo lejos, en el camino, la torre de la catedral de Ulm, por algo con sus 147 metros es la más alta del mundo. Llegamos a la ciudad bordeando un deseado y caudaloso Donau, que es como llaman los alemanes al Danubio, para luego entrar por la puerta de la antigua muralla.
La cercanía del Danubio se nota. Hay muchos cicloturistas que lo
recorren de uno a otro lado, hace semanas que no veíamos tantos. Desde la frontera de Suiza hasta la austriaca, por algo es como el "papá" de de las rutas fluviales en bici.