AMBOISE-BEAUGENCY
A nuestra salida del Auberge de Jeneusse coincidimos con esta pareja de holandeses que viajaban en estas "bici-chopper"; nos aseguraron que eran muy comodas para el trasero.
Siguiendo la ruta de la Loire à vélo nos dirigimos a Blois entre bosques y castillos. Llegamos a Blois sin saber que ibamos a encontrar una de las capitales del Loira, muy monumental, con su castillo, ambiente turistico y hasta calesas para pasear.
Siguiendo la famosa ruta de ese río "de cuyo nombre no quiero acordarme" llegamos a Beaugency, nuestro "miam-miam dodo".
BEAUGENCY-ORLEANS
Tras haber cargado las pilas retomamos el río a contracorriente camino de Orleans.
La ruta fluvial en este tramo coincide con el GR3 y se convierte en un sendero, a veces tan estrecho que solo cabia la rueda de la bici. Fue asi el rio nos introdujo a la gran ciudad, con su catedral impresionante. Decidimos dedicar la tarde a hacer una visita urbana, donde descubrimos: una capilla de Saint Jacques (donde antiguamente se recogia a los peregrinos), toda la historia de la ciudad, su hija predilecta (Juana de Arco) y la destruccion sufrida durante la Segunda Guerra Mundial...
ORLEANS-ETAMPES-PARIS
Tras mas de 100 km del Loira...llegamos a la conclusion de que es una ruta facil y aconsejable para hacer en bici con la familia. Tomad los aludidos...
Abandonamos el Val de Loire para dirirgirnos a Etampes y hacer nuestra entrada triunfal. Primero estudiamos el mapa, hicimos todas las preguntas habidas y por haber y finalmente acabamos siguiendo el curso de la Seine, rio que nos acompano esta vez hasta el centro de Paris.
Despues de muchas vueltas, en un dia muy caluroso ademas, al pasar por la Biblioteca de Mitterrand nos dimos cuenta de que ya estabamos en Paris. Y como un pato mareado con el mapa en la mano nos dimos cuenta que teniamos delante la Gare de Austerlitz. Después la Place de la Bastille, la Republique y finalmente la Gare de l'Est donde tomamos el tren a casa Laurance en Torcy en Valois...donde tomamos un merecido descanso...y una buena misa.
LOS CASTILLOS Y LA VIENNE
La salida de Poitiers fue por la Torre de París y tras cruzar el puente sobre el río Clain, nos dirigimos bordeando el mismo hasta Dissay. Allí nos esperaba ante nuestra mirada atónita, un enorme castillo, a modo de los que montábamos con el "Tente" de pequeños, con foso y todo, que sería el primero de una larga lista que iban a ir apareciendo a lo largo del camino. No obstante, pueblo si pueblo no, tiene uno.
Poitiers, viene de Poitou, un apellido noble, de señores feudales que dominaron estas tierras y que por supuesto, tenían castillo.
Ya sabéis que Francia está dividida en departamentos y luego en comarcas y comunidades. Las zonas departamentales o regiones, normalmente toman el nombre del río que las vertebra, en este caso y a pocos kilómetros de Poitiers, entramos en Vienne. Detrás o delante de su paso y de nuevo entre bosques y onduladas pendientes llegamos a Le Grand Pressigny, nuestro destino de hoy, para quedarnos a dormir en "Le Centre d'Hebergement", junto al castillo del pueblo.
LOS CASTILLOS Y EL LOIRA
Después de un par de horas de pedal entramos en la zona "Indre et Loire". Tal como nos aconsejó Emmanuel visitamos Loches, pequeña ciudad con un conjunto arquitectónico impresionante. Hicimos un alto en el camino para visitarla: Ciudadela, Castillo, Puertas de entrada a la ciudad, varias iglesias, bonitos Bistros... Muy coqueta. Tras la parada, de nuevo cogimos ruta por pueblecitos, siguiendo las indicaciones de la ruta de l'Indre a Velo, la cual nos llevó hasta Blèrè, otra bonita ciudad a destacar.
Nuestro destino hoy era Amboise. Tiene un enorme castillo que sale en todas las guías de turismo. El albergue está situado a pie de la Loire, en una isla que el río conforma a su paso, llamada Ile d'Or. Y desde nuestra ventana vemos el río. Tomaremos un día de descanso en Amboise, para visitar el valle del Loira. Os contamos.
AMBOISE-AMBOISE
En el día de descanso, hemos hecho de verdaderos turistas. De hecho la gente nos toma por alemanes o ingleses. Hemos pateado la ciudad de cabo a rabo y subido al castillo. Hemos cocinado en el albergue y por la tarde hemos cogido las chotas, sin alforjas y hemos ido de excursión a Chenonceaux, parecía que volábamos al no llevar el peso! La ruta marcada entre bosques tan frondosos que por momentos había hasta 1 km de sombra, llegaba a uno de los castillos más totales del Loira, una pasada!
Paris asoma ya a las puertas, con su nariz eiffelada Esperamos que os esté gustando el viaje. Como vamos diseñando el blog sobre la marcha, nos gustaría saber vuestras opiniones para mejorarlo o enriquecerlo. Os escuchamos pues!
A bientôt.